viernes, 24 de febrero de 2017

Últimas letras (Segundo López Carpintero)

[Carta.jpg]

Mi querida Madre, estas son mis últimas letras y también les digo que he tenido muy mala suerte
y nada más. Muchos besos para mis hermanos y ____. Este su hijo que se despide para siempre.

A su querida esposa (Eugenio Pérez Carralero)


A mi querida esposa Raimunda:
Me apena mucho escribirte esta carta, pero no tengo más remedio.
Dentro de unos instantes, seguramente dentro de unas horas, terminará todo. 
Ni echas desánimo. Y no me parece tan terrible. Al fin y al cabo, es cosa de un momento y ya se habrán acabado para siempre todas las miserias y tristezas de esta tierra. Tú piensa que yo no he hecho sino dar mi vida por un ideal, como la han dado y la darán tantos otros. 

Carta de capilla (Tomás Montero Labrandero)


Anverso
Para entregar a

Juan Alvarez Labran-
dero. Galeria 3 ª Sala 5ª
Porlier  Adios Martin –
ay te mando el monedero con 6 pesetas
y mi sortija para que tengas un
Reverso
recuerdo mio, adios para siempre,
que tengais suerte todos, adios





Martin me despido de ti y de to-
da la familia para siempre.
Adios a todos tu primo








Anverso
"Año de la Victoria. En Porlier a 7 de junio 1939. 
Reverso
Querida hermana Juana, mucho me alegraré que al recibo de estas cuatro letras disfrutes de la mayor salud en compañía de tus hijas, madre y toda la demás familia, que es mi mayor alegría. Yo quedo bien gracias a dios, en compañía de Martín, Luciano, Candelas, Ángel, Eusebio, el orejas (u ovejas), el tío Emilio, el tío Justo. Todos quedamos bien por hoy. Juana, ayer bien te vimos a ti, Faustina y Ángel, pues no sabemos si nos visteis a nosotros pues nosotros os vimos cuando subisteis, bajasteis y luego subiste tu sola y ya no os volvimos a ver, así que no sabemos si nos veríais, pues nosotros estamos muy cerquita en la 3 ventana así que ya lo sabéis. Juana, también me dirás si siguen todos los que estaban con José allí, pues yo le escribí el otro día pero como ellos no pueden escribir hasta el día de paquetes…pues mañana o pasado espero carta de él. Así que ya lo sabes, Juana, le dices al abuelo que para el lunes que viene, si llegamos, dice Luciano que en vez de traer la comida en un paquete solo lo traiga en dos con el fin de meterle más comida y pan. Juana, no te he escrito antes por falta de tiempo, porque como esto no cambie no sabemos qué pasará, así que le das muchos recuerdos a todos los de la familia y a los del pueblo que te pregunten por mí, y a Cándido y _____. Y dime si ha venido Julio, y besos para María. Sin más por hoy, tu recibes un cariñoso saludo de tu hermano y un millón de besos para Madre, Pilar y Josefina y para todos. Y tú recibe los que quieras de tu hermano, que no te olvida y lo es.
Recuerdos de Luciano y Martín y de todos los que estamos del pueblo. Adiós.

jueves, 1 de agosto de 2013

Del hueso de una aceituna


Cualquier objeto, por minúsculo o inservible que pareciera, resultaba de utilidad en las prisiones de la dictadura para intentar domesticar el tiempo, demostrar el talento y seguir ejerciendo la solidaridad con pequeños gestos y detalles que eran de agradecer.
Este era el caso de quienes se dedicaban a tallar con paciencia huesos de aceitunas o de frutas (que a buen seguro se habrían comido otros) para que luego sirvieran de recuerdo a las familias.
En algunas de las numerosas visitas que le hicieron a Licinio Morales Gómez a Yeserías y a Polier sus hijos y su sobrino recibían de los presos pequeños obsequios como este. 
"Mi padre guardó durante toda su vida estas pequeñas figuritas realizadas con huesos de aceituna regalo de los presos en alguna de esas visitas."

Silvia González

jueves, 19 de enero de 2012

Lágrimas de rabia


martes, 25 de enero de 2011

Making off: de la vanguardia cultural republicana al triunfo franquista del muera la inteligencia

A Julián Zugazagoitia le fusiló el "ejército de ocupación" franquista en las tapias del Cementerio del Este, pero no fue el único que se preocupó por acercar el saber al pueblo y, a ser posible, porque fuera con mayúsculas.

La idea misma de hacer llegar a través de Ateneos Obreros, Casas del Pueblo, bibliotecas imposibles y universidadades populares la cultura, además de suponer uno de los principios republicanos menos discutidos, representó un gran paso para liberar de la ignorancia a quienes, el poder tradicional, había asignado el papel de víctimas y, de paso, para que el fascismo, irredento, se cebara sangriéntamente con quienes osaron promover la docencia y el libre pensar, fundamentado en el conocimiento, entre las trabajadoras y trabajadores de este país.

Las mujeres, en contra del análisis simplista acostumbrado, abrazaron y dieron forma como nadie a esta idea de progreso y humanismo, sirviendo de puente para enlazar todas las libertades.

Su esfuerzo, su ejemplo, avivó entre la gente más humilde su avidez por la lectura, por la formación intelectual, pero también atrajo la zarpa más afilada de sus enemigos.

Rosa San Segundo nos documenta a la perfección esta historia, "Mujeres bibliotecarias durante la la II República: de vanguardia intelectual a la depuración" que va acompañada, en la publicación de Participación Educativa, de otros excelentes trabajos en el mismo sentido: "de la educación popular al aprendizaje a lo largo de la vida"