
"Con sus malos versos envenenaba el alma de los que tenían el mal gusto de leerlos o escucharlos. En todo acto en que se reunían unos cuantos correligionarios allí estaba Alberti con sus versos glorificando a los suyos. Su actuación en el frente de la Sección de Orden público en el Ministerio ha sido tan nefasta como la de Redondo. Figuaraba como militante del P. Comunista."
