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jueves, 31 de julio de 2008

Carta y postales bordadas


Estos preciosos recuerdos fueron enviados por Carmen Micó a su hija María, mientras estaba en prisión. Dos de sus hijos habían sido fusilados juntos en el cementerio del Este de Madrid y ella fue trasladada como muchas otras presas desde la cárcel de Ventas a Durango.Ellas mismas elaboraban este papel de carta para crear felicitaciones o bordaban las cartulinas para hacer tarjetas como estas, que nos ha envíado la nieta de Carmen.

"6-940.Durango.Desde este jardín cubierto de flores... te envía tu Madre todos sus amores... Esperando el día de estar a tu lado y cubrir de besos ese rostro amado....... Carmen"


"Recibe este recuerdo que no merece valor, te le dedica tu madre, metida en esta prisión, consérvalo mientras vivas dentro de tu corazón. Tu madre, Carmen."


"En esta jaula sombría, morada de mi dolor, una nota de alegría al recordar este día me hizo vibrar de emoción... Con un fuerte abrazo y un millón de besos te envío el cariño en forma de verso."



Año 1942 (Imágenes enviadas por su nieta Rose Marie Sánchez)

jueves, 3 de julio de 2008

Los niños perdidos


De todas las víctimas de la represión franquista, las más inocentes y olvidadas son aquellas de las que a veces se habla pero nunca se contabilizan en listados. A las que ni siquiera alcanza la recuperación de una memoria posible, porque para ello hubieran debido tener vida y esta les fue negada desde su mismo nacimiento. El destino de las niñas y niños fallecidos en prisiones, nacidos en ellas, frutos deshechos de unas mujeres rotas, solía preceder sospechosamente a la muerte de sus madres (en ocasiones, apenas horas después, ante pelotones de fusilamiento o minadas por la enfermedad). Cualquier testimonio que nos hable del fallecimiento de un bebé en las prisiones franquistas encoge el corazón y nos remueve por dentro. Son tan gráficos los ejemplos como abundantes, e imaginar a estas mujeres asistiendo a la agonía de sus hijos, debería bastar para que estas atrocidades no queden solamente reflejadas con una simple anotación en sus expedientes carcelarios: "vicisitud" y sean contabilizados como las víctimas que fueron de la represión franquista. Si la tortura de ver morir a esos niños en sus brazos, con la desatención y el beneplácito de los responsables de las cárceles, formaba parte del escarmiento a estas mujeres, sin duda, se consiguió. Ninguna de ellas, ni tan siquiera las que conservaron la vida, pudieron afrontar tales pérdidas y todas murieron con ellos de una manera u otra.

Yo he visto el llanto en los ojos de una madre recordando a su niña, recordando el color de sus ojos mientras se apagaban para siempre y ni un ápice de ese dolor se había desvanecido en los casi 70 años que habían pasado.

Esta es una mínima muestra de su paso por el mundo, para vergüenza de la historia y porque es de justicia que estén aquí.

lunes, 9 de junio de 2008

Las esposas de los presos



Entre los muchos retratos hechos en las cárceles madrileñas se hicieron también algunos a las esposas de los presos. El capitán Antonio Mora Mas pasó varios años en distintas prisiones tras acabar la guerra.

Este dibujo nos lo envía Juana Mora, es su madre, María López Maldonado, y está fechado en 1941.

sábado, 7 de junio de 2008

La Lucha es tu vida


El historiador Carlos Fernández Rodríguez ha querido reflejar en “La lucha es tu vida” la historia de esas nueve mujeres protagonistas del libro, Isabel Alvarado Sánchez, Concha Carretero Sanz, Cecilia Cerdeño Cifuentes, Pilar Claudin Ponce, Juana Doña Jiménez, Mercedes Gómez Otero, Carmen Moreno Berzal, Faustina Romeral Cervantes e Isabel Sanz Toledano. Mujeres adelantadas a su época al esfuerzo resistente de sus convicciones y lo que representaba el valor de ser mujer, en aquellos años oscuros.

martes, 3 de junio de 2008

Martina, la rosa número trece


Martina es un ser de luz....Y yo he escrito una historia de los que no tienen historia. Es el homenaje a una mujer que no llegó a cumplir los 23 años, pero no por culpa del cáncer o las fiebres tifoideas... La mataron, como a otros muchos mil, los ganadores de una guerra. Pero, a la hora de escribir este libro nunca tuve la intención de reivindicar nada. Tampoco, ánimo de denuncia. Es más, creo que si Martina hubiera vivido en los noventa, no hubiera militado en ningún partido... posiblemente se dedicaría a causas sociales(Leer más)

viernes, 30 de mayo de 2008

Del olvido a la memoria: Presas de Franco.


www.Tu.tv


Del olvido a la memoria: Presas de Franco

Jorge Montes Salguero, Subdirector General de la Biblioteca Nacional, responsable de la dirección histórica de este documental en el que 10 mujeres republicanas recuerdan su calvario en las cárceles franquistas, hace alarde de su protagonismo en este trabajo, en el que la autenticidad de los testimonios de nuestras compañeras: “Algunas le pusieron cuñas en las uñas; a mi cuñada corrientes en los dedos y en los pezones; a algunas las han violado”; “como primero pegan y después preguntan, me pegaron”. “Peque, nos han puesto pena de muerte. Yo le dije: pero, Virtudes, ¡te conmutarán!”, son de agradecer. (Leer más)

jueves, 29 de mayo de 2008

A mi esposo (Aurelia Maestro Muñoz Martínez)

Cuando metida en mi celda
y acostada en mi petate
recuerdo nuestro cariño
soy feliz en ese instante.

También recuerdo esos días
que todos juntos con padre
vivíamos tan felices
¡ qué horas tan inolvidables!

¿Volverán, yo me pregunto?
Si Dios quiere no muy tarde
un día de S. José,
día de gloria y de fiesta
cumpleaños de mi esposo
sólo en él mi mente piensa.

En este día tan grande
poderle besar siquiera
mas tengo que conformarme
pues me encuentro prisionera.

Paloma tu que has buscado
para colocar tu nido
las piedras frías y tristes
del patio de mi presidio
llevadle felicidades
a mi esposo tan querido.


19 de Marzo de 1941

Aurelia Maestro-Muñoz Martinez


"Recuerdo muy bien que me enteré de que había muerto en la cárcel fascista de Ventas casi al final de la vida del general F.F. Bahamonde. Yo debería tener por entonces unos 13 ó 14 años. La noticia me impactó verdaderamente y, desde ese día, el régimen fascista pasó de ser una reunión de asesinos anónimos a convertirse para mi en un conjunto de esbirros desalmados y bien conocidos que habían asesinado a mi abuela. No murió fusilada, no. Para ella y para muchas otras más se reservaba algo más sofisticado, que era morir lentamente de frío, de hambre, de enfermedad no atendida, de soledad y de pena. Lo hicieron también con Miguel Hernández, lo ensayaron con muchos otros más y hasta se fijaron en las depuradas técnicas de exterminio de sus amigos alemanes nacional-socialistas. Mi abuela murió en aquella cárcel siniestra, rodeada de sufrimiento suyo y de sus compañeras. Murió bajo los contínuos malos tratos de las monjas gobernantas de aquel presidio de exterminio. Murió escuchando cada noche los disparos de los asesinatos en las tapias del cementerio del Este. Sólo tengo un recuerdo de ella. Pero es un tesoro que quiero publicar en el foro. No es una carta (como cabría esperar) reclamando justicia o exigiendo la caída del gobierno fascista ilegítimo. Es un poema de amor. Mi abuela, una mujer fuerte que se vino a Madrid en torno a 1927 desde su pueblo natal, Mora de Toledo, murió añorando a su marido y sus días juntos de libertad. Le quitaron todo entre 1940 y 1941. Pero no sólo a ella, porque también me lo quitaron a mi. Me quitaron el derecho a conocerla y a saber todo lo que me tendría que haber podido contar. Me robaron uno de esos besos de los que ella habla en su poema de amor."

(...) Las pastas de la pequeña libreta tienen un alma de papel más grueso, que es una carta que le envió su hermana a principios de 1941. La libreta consiste en cuatro pequeños folios dobles plegados por su eje de papel basto aunque de poco grosor. La libreta tiene bordada la palabra "Felicidades" en hilo blanco sobre fondo negro en una de las pastas y el nombre de su esposo en la otra.

martes, 27 de mayo de 2008

Ana Faucha

(...)Mi madre era "Ana Santa",
un puñado de de carne consumida,
arrebujada y sola en el silencio,
que murió de rodillas -me contaron-
crucificada sobre un leño de llanto,
con mi nombre de hijo entre sus labios,
pidiendo a Dios el fin de mis cadenas."(...)

a los católicos. Marcos Ana.


EL VÍA CRUCIS DE ANA Rescatamos de la nebulosa del tiempo, la memoria y la leyenda la historia de Ana Faucha, una mujer que cruzó a pie España para visitar a su hijo preso en el penal de Valdenoceda, al norte de la provincia de Burgos, y que murió junto a sus grises muros sin cumplir su sueño de verle y abrazarle por última vez. (leer más)

lunes, 26 de mayo de 2008

Las mujeres de los rojos



Quisiera escribir un himno
a un pobre racimo humano
las mujeres de los rojos
que en España nos quedamos,
para las que no hubo escape,
para las que no hubo barco.

Las que nos quedamos solas
con sus hijos en los brazos,
sin más sostén ni más fuerza
que el que daba el estrecharlos
como prendas de un amor
contra nuestros pechos flácidos.

Todos perdimos la guerra,
todos fuimos humillados,
pero para las mujeres
el trance fue aun más amargo.
Largas colas en Porlier
con nuestros pobres capachos.
Caminatas bajo el sol
con los pies semidescalzos.

Caminatas sobre el hielo
tiritando en los harapos.
Largas, duras caminatas
en busca de algún trabajo.
Cansancio y humillación
si lograbas encontrarlo
y si no lo conseguías,
humillación y cansancio.
Por el pan de nuestros hijos,
siempre un combate diario.

¡Esos días siempre solas,
esos días largos, largos,
que fueron semanas, meses,
que fueron tanto, tanto que,
entre dolor y entre lágrimas,
se convirtieron en años!

Nuestros hombres en la cárcel,
nuestros hombres exiliados,
nuestros hombres cada día
cayendo como rebaños
en manos de furia ciega
de matarifes fanáticos.

Y las mujeres seguimos,
a nuestro modo luchando
y esa guerra, sólo nuestra
esa guerra la ganamos.
Los hijos de nuestros hombres
quedaron en nuestras manos
y supimos inculcarles
un culto casi sagrado
por los muertos, los ausentes,
los padres que les faltaron.

Se los pusimos de ejemplo
porque siguieran sus pasos
y logramos convencerles
de que eran buenos y honrados,
aunque en la calle, en la escuela,
les dijeran lo contario.

Éramos pobres mujeres
y supimos elevarnos
sobre el dolor, sobre el miedo,
sobre el hambre y el fracaso
y criamos nuestros hijos
dignos de sus padres, bravos;
serios, dignos, responsables.
Los íbamos cultivando
pilares para un futuro
que aún parecía lejano
y en el que siempre creímos
con los puños apretados.

Quisiera escribir un himno,
grande, estupendo, fantástico,
de pobres mujeres débiles
con heroísmos callados,
de esfuerzos y sufrimientos
que eran el vivir diario
y, que a pesar de ello supieron,
con un esfuerzo titánico
ir manteniendo la llama
de amor al padre lejano,
al padre que estaba preso
o al que habían fusilado.

Yo quisiera a voz en grito
poder entonar un cántico
que dijera todo eso,
que bastante hemos callado.
las mujeres de los rojos
que en España nos quedamos
creemos tener, al menos,
el derecho de contarlo.

Consuelo Ruiz

sábado, 24 de mayo de 2008

Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo