viernes, 15 de agosto de 2008

"Botella al mar"


Y antes de llegar al cementerio ocurrían otras cosas...

“Mi padre tiró este papel desde el camión que le llevaba a su último destino. Como él, otros mártires lanzaban esta "botella al mar". Era para ellos la manera de avisar sus familiares que ellos ya no volverían. ¿Cuántos de estos mensajes no llegaron a sus destinos por caer en manos "enemigas" o inconscientes? Nosotros tuvimos "suerte" pues este papel, recogido por una persona de corazón fue entregado a la familia.” Esto nos contaba Abel Zabalza al enviarnos esta fotografía.

Fue Almudena Grandes la primera que nos contó como esos mensajes se dejaban caer desde los camiones, cuando éstos reducían forzosamente su marcha al entrar por la antigua y destartalada carretera de Vicálvaro (lo que es hoy la Avd. de Daroca.) Nos habló de una de esas familias en la que una mujer escondía entre sus ropas estos mensajes y a nosotros nos dio un brinco el corazón. ¿Se conservarían esos papeles? ¿Los lograrían entregar? Y ante esas preguntas sin respuestas bastaba haber llegado a conocer la buena intención de esa persona y su valiente gesto.
No solo papeles, todo tipo de mensajes, a veces ocultos en cajitas, papel de fumar o en cualquier cosa que pudiese ser enviada al exterior, salieron de las cárceles madrileñas. En ellos enviaban las últimas despedidas, confiando en que pudiesen llegar a los familiares y dejar así constancia de que morían inocentes.
Y somos muchos los que soñamos que esto, aún es posible que suceda.