domingo, 8 de junio de 2008

Mis últimos besos (Eugenio Mesón Gómez)

Eugenio Mesón escribe a Juana Doña

"Querida Juani de mi vida y de mi corazón. Quisiera que jamás leyeses esta carta. Leída por mí mientras cariñosamente te tuviera en mis brazos, el dolor intenso que ahora te produce se hubiese transformado en suave e intensa felicidad. Sí, muñeca, lo temido ha llegado. Siento un peso terrible que me oprime el corazón al pensar que soy causa del mayor disgusto de tu vida, pero...yo no tengo la culpa y quiero que te lleguen como un bálsamo mis últimas caricias. (...)
Te dejo el orgullo de mi limpia historia revolucionaria, de mi nombre, querido hoy por las masas de la juventud madrileña, por los obreros, por los JJ SS UU (...) Dejo hecho el encargo de que no me separen ni después de muerto, de mis mejores amigos, camaradas y hermanos: Domingo y Guillermo. (...)
Quiero también que todos los años en el aniversario de mi fusilamiento me lleves un puñado de flores rojas. ¡Qué quieres, hasta en la hora de la muerte voy a ser mimosillo y caprichoso! Me las llevarás, ¿verdad?(...)
Muero orgulloso de dar la vida por mi pueblo y mi juventud. El saber que he cumplido con mi deber para con la JSU, el Partido y la Revolución invade mi corazón de felicidad y me da alientos sobrados para enfrentarme al piquete. Siento el orgullo de mi fidelidad a la juventud madrileña que me ha proporcionado su cariño. No hay nada tan grande para un joven, hijo de la clase obrera madrileña, como el honor de haber llegado a ser dirigente de la juventud más heróica, más valiente, más rica en sentimientos revolucionarios que hoy existe en toda España. (...)
Muñeca, son mis últimas letras y por tanto las más dolorosas. Me cuesta trabajo creer que ya no me miraré en tus ojos, que jamás volveré a estrecharte contra mi corazón, que mi muerte se acerca produciendo un vacío inmenso en tu alma angustiada. Pero es así. Hay que despedirse. ¿Qué decirte? Nada. Puedes figurarte la emoción que embarga mi corazón. Pero como conmigo la vida no acaba, terminaré como siempre.
¿Me quieres chatita? Yo, mucho, mucho, mucho...
Recibe mis últimos besos, que yo me llevo tus recuerdos y tus caricias a la eternidad de la muerte.
Te qui...so, no; aún te quiere.
Genio
Madrid, Cárcel de Porlier. 19 de Mayo"
(Querido Eugenio. Juana Doña. Lumen 2003)

Pero sus últimos besos serían en la misma madrugada de su fusilamiento en el Cementerio del Este:


Cárcel de Porlier (Madrid). 3 de Julio de 1941.

¡Ánimo Juani querida! Estoy en Capilla, aquí en la misma celda, Guillermo y Mingo. No llores, aprieta el corazón como lo aprietan diariamente millares de muchachas soviéticas que pierden la ilusión personal de su vida en los territorios de la frontera soviética. Sé que eres valerosa, y sobretodo comunista.
Muero con la tranquilidad de haber cumplido con mi deber revolucionario, de haber sido feliz contigo y, de haber permanecido siempre fiel a tu cariño.
En la amistad, en el cariño de los amigos y en Kuki encontrarás un bálsamo para curar la herida que hoy queda abierta tan profundamente en tu joven corazón. Y en la seguridad de que muero concentrado en un solo recuerdo, tu figura, la de nuestro querido hijito, y la bandera del Partido, que se ofrece victoriosa en tiempos muy próximos.
Juana Doña y Eugenio Mesón
Ayer nos decías que si queríamos flores enviadas por ti. Sí, llévalas allí, a la fosa común, donde caigan nuestros cuerpos, que es lo único que de nosotros pueden fusilar. Si llegas a tiempo, aunque esté frío dame un beso ¿quieres? Yo ya me llevo la esperanza y ¡estoy más contentito!
A madre, Valia, Pepito, Cheli, Antoñín, Kuki, cúbreles de besos. No quiero lágrimas ¡Acción, acción y acción!
Es lo que necesita la juventud y la clase obrera.
Para ti mis postreros besos, muñeca mía ¡Qué seas feliz!


Te quiere, Eugenio.






1 comentario:

Saiza dijo...

Mis lagrimas brotan sin cesar, un nudo se hace en mi garganta, que triste y que bonito amor, arrebatado por la crueldad de algo que nunca debio suceder. Más besos.

Y cada día más:
¡Salud, Memoria y Libertad!!